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diumenge, 16 de setembre de 2007

La lenta agonía rural

La falta de alternativas y el aislamiento hace que los pueblos pierdan hasta el 75% de habitantes

La pérdida de habitantes ha sido una constante en la mayoría de los pequeños municipios de l'Alcoià y El Comtat en los últimos 100 años. La falta de recursos económicos y unas comunicaciones que aún hoy no son del todo buenas ha favorecido el lento pero continuo despoblamiento de las zonas de montaña. Tan sólo las localidades mejor situadas o aquellas donde se ha generado industrias han conseguido escapar a una tendencia que, casi literalmente, ha vaciado algunos pueblos o los ha dejado sin gente joven que los habite. El abandono de las zonas rurales y la progresiva concentración de la población en las áreas urbanas es una de las principales tónicas demográficas de las últimas décadas. En el caso de las comarcas de l'Alcoià y el Comtat, se trata de un proceso iniciado en los primeros años del siglo XX y que, aunque con menor intensidad, todavía hoy perdura. Cada renovación del padrón supone, para muchos municipios, un recuento de habitantes inferior al anterior. Hasta el 75 por ciento En el último siglo, algunas localidades han perdido hasta tres cuartas partes de su población. Penàguila es un buen ejemplo de ello: los 1.421 habitantes que tenía en 1910 se reducen en la actualidad a 334. Muy cerca, Alcoleja se aferra al mantenimiento de la escuela como forma de garantizar su supervivencia.

Los 213 vecinos actuales están muy lejos del máximo histórico de 979, alcanzado también en 1910. Más discreto era el censo de Benifallim, con 593 habitantes, pero igualmente superaba cuatro veces al actual, de sólo 127. En otros municipios, como Agres, Planes y l'Orxa, vivían en esa misma fecha más del doble de personas que ahora.

Junto al aislamiento secular por unas comunicaciones aún hoy mejorables, los recursos económicos, basados fundamentalmente en una agricultura dura en condiciones y limitada en rendimiento, han sido la principal causa del éxodo. De hecho, aquellos municipios que en un momento dado han tenido alguna opción alternativa han crecido.

Así, Beniarrés alcanzó su máximo en 1950, época de construcción del pantano, con 2.096 habitantes de derecho (los de hecho aún eran más), para después iniciar un declive que sigue en la actualidad, con 750 vecinos menos. También Benilloba se mantuvo muy estable hasta la crisis del textil local, pero desde 1970 ha perdido 350 habitantes, hasta quedarse en 847.

En l'Alqueria d'Asnar, la industria papelera multiplicó primero la población y después la redujo. Sin embargo, éste es uno de los pocos pueblos que crece en los últimos años. Su proximidad a Muro ha permitido que surjan otras industrias o que haya quienes opten por vivir en l'Alqueria pese a trabajar en la localidad vecina. Esta condición de pequeña «ciudad dormitorio» es también extensible a Gaianes, Alcocer y Benimarfull, que, junto con Alfafara, conforman el selecto grupo de municipios que ganan en número de habitantes, por este hecho concreto.
Noticia apareguda al diari Levante

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